viernes, 19 de noviembre de 2010

La Ciudad Satelite...(La Trilla) (capitulo 7)



El  boom petrolero regional al final  de los  50’s y 60’s produjo un  excedente  de circulante en el pueblo(Cantaura, Edo. Anzoátegui, Venezuela); y unos  pocos(De origen judío) idearon maneras  para drenarles  los  bolsillos a los reportados  petroleros y  afines. En la  parte  sur  del pueblo, se  funda  La Trilla, que consistían en  unas  casonas con una gran barra o cantina  al frente, un reservado, una pista  de baile, muchas mesas para  ser  atendidas por bellas damas elegantes, media vestidas  a la  moda, quien  también se ofrecían por una buena paga como dama de compañía por  tiempo  limitado. Pasando  la puerta posterior conseguías, un gran patio central rodeado por habitaciones o piezas con un  número al  frente del  01 al 69. Con  baños múltiples externos. Había tres establecimientos iguales uno  al  lado del  otro. Al  frente podías  leer en las noches un letrero  luminoso color  rojo, con la  silueta de una chica  de cabaret destellado que  decía así: CADA MINUTO UNA ESTRELLA.   

 La Trilla tenia actividad todos  los  días pero  los  fines de semana aumentaba el  flujo  de  actividad en  la  zona. Como el  tipo de  negocio era  sumamente  rentable abrieron otro  establecimiento  similar a los  anteriores llamado  El Aceíte, por encontrase en el centro de su patio central  y al  frente del mismo un gran  árbol frondoso que  llevaba   su  nombre. Éste estaba ubicado  en la misma  zona a solo 5 minutos  de  los  anteriores. Allí llegaban  mujeres de  todas  partes de Venezuela, Colombia, Cuba y  Republica Dominicana. Usted  solo  podía   ver a  estas mujeres los  días martes, cuando todas iban al  control sanitario, en  fila india,  subiendo  al  pueblo. Luis B. fue nombrado Comisario de  esta  zona, como un tipo de Juez  de Paz. Y  la mayoría de  estas personas se  quedaron y  fueron  las fundadoras de este barrio o parroquia.

Estas  mujeres eran capaces de romperles el corazón a cientos de hombres despechado…o acomodarselo...y por supuesto, drenandoles los bolsillos. Estos últimos, llegaban bajo un fuerte conflicto sentimental y encontraban a  alguien quien  se  interesaba en  sus historias. Ademas,  compartia y le  aconsejaba en una velada de  desahogo amoroso. ËL, se enamoraba locamente hasta sentirse emocionalmente atendido o involucrado con ella…hasta de sentir celos, cuando ésta, al ver que su amado compañero de la noche estaba carente de pasión efectiva o de liquides, le coqueteaba a un recién llegado cuya pasión estaba a punto de desbordarse.




Los primeros al verse solos y abandonados, se ahogaban en el alcohol…y muchos se enfrentaban por celos con sus similares por el amor de esa mujer…que ni pendiente estaba de ellos.



Pero  siempre todo está en equilibrio, también existía la contraparte de esta historia.

Para esa época, finales de los 50’s existía una moda y unos galanes de cabaret. Hombres entre los 20-30 años, vestidos a la moda, bailando a la moda, unos sementales iconos de ese momento; por quienes estas mujeres daban o hacian cualquier cosa para llamar su Atenciòn…pasar un momento, bailar una noche era para ellas la mayor felicidad. Por un momento de pasión, éstas eran capaces hasta de financiarles sus vicios y placeres. Y, muchas veces se peleaban por celos con sus compañeras de oficio. Los galanes más sonados podemos citar: El Pavo A., Pancho Galán, Tolito, Pilli-Pilli, etc.







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