Una tarde del 2 de febrero de 1963, la procesión de la virgen había salido. El sonido de los cohetes estaba cada vez más cerca. La música que iba adelante se confundía con las oraciones del párroco y su parlante portátil. Hombres, mujeres y niños se movilizaban apuraditos por las calles transversas para alcanzarla. Casi todo el pueblo estaba en caminado en este acto de fe, con la excelsa patrona la Virgen de Candelaria.
La mañana siguiente, se levanto como siempre tempranito para ir al Conuco (La plantación de Trapichito), mientras tomaba café en compañía de su madre y su hijo Cruz Cupertino , recordó un sueño que tubo esa madrugada. Y lo narra a su madre para conocer el significado. Y ella después de oírlo detenidamente, le respondió: (…) “hijo mío, cuando una persona desea algo, el universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Y esto es una señal. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y descifrar el lenguaje que esta más allá de las palabras. Recuerda que no podré cambiar tu pasado, ni tu futuro pero cuando me necesites siempre estaré junto a ti”. El se quedó pensativo recordando las palabras de su madre con relación al sueño narrado.
Salio por el camino de ,la trilla rumbo a trapichito. Allí lo esperaban tres obreros que lo iban ayudar a reparar una cerca posterior del conuco. Cuando el llega al paso de río, mira hacia atrás, y ve a una mujer con una vestido amarillo bordado con un girasol del lado izquierdo , que se acercaba con su madre. Esperó un poco para verla de cerca. Y cuando la miró a los ojos, de frente las saluda amablemente. Y le dijo a ella: “Bella dama, Que hermoso vestido!. Luces tan bella como a una flor”, con el respeto de la señora. Se quitó el sombrero y en un gesto de reverencia les dijo: “Luis Beltrán Pérez para serviles”. El las acompañó platicando un buen trecho del camino. Entre sonidos de azulejos y paraulatas, que jugueteaban sobre las ramas de los árboles.
Mientras, caminaban el la observaba con detalle. Toda la silueta que se formaba dentro de ese color amarillo. Y recordó el sueño. Aquella diosa Egipcia de origen griego. Una mujer de bellos ojos marrones, pelo negro largo medio salvaje, delgada, de mediana estatura, espontánea, alegre, extrovertida, muy comunicativa y respetuosa. Por lo que pudo entenderle, tiene buenos sentimientos, y con muchos deseos de libertad aunque por ese momento le pertenecía a otro. De unos 25 años de edad y madre de tres niños. Y le dice: “sabes, eres hermosa…y si eres casada, no te preocupes…no soy celoso.” (…) Que ojazos marrones tienes, y yo con estos anteojos.” Y mientras caminaban distanciándose de su madre que iba a un paso mas apurado, le dice: “Isidra, hermosa nombre de una diosa egipcia, muy parecida a ti.” Ella lo miró y se sonrió. Se despidieron… ella y su madre María, continuaron su camino rumbo a la ciénaga y él regresó a su faena con los obreros.
Dos semanas después, podemos verificar como el universo conspira, Luis recibe una invitación de su hijo Cruz para visitar a alguien (una mujer) a quien el quería que su padre conociera. Y cuando llegan a la casa de campo, su propio hijo le presenta a la diosa egipcia, que hace escasa dos semanas se habían tropezado en el paso del río. Desde ese entonce, se convirtió en un consecuente visitante de la casa. Uno de esos tantos días, la consiguió un poco triste, y le dijo: “ sabes, Isis…El amor es un veneno de tan rara cualidad, que con el mismo veneno se cura la enfermedad.” Estoy buscando la diosa para mi nueva religión…y yo acabo de elegirte.” “Si tu cuerpo fuera la cárcel y tus brazos las cadenas…que bonito sitio seria para cumplir mi condena.” Y así, pasaron los días, las semanas y unos meses…hasta, que le dijo: “Eres tan maravillosa que me gustaría que fueras la mama de mis hijos.” Y desde ese momento comenzó un lazo amoroso, una pasión, una fusión de dos seres que estaban aquí elegido para vivir el uno con el otro.
Muchas veces soñaba despierta, y se hacia preguntas por temor a cometer de nuevo el mismo error...
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| Isis en unos de sus sueños.. |
Después de un tiempo las emociones aflorarón, se hicierón presentes en un rincón de su corazón. Se sientierón a cada instante, se prescisarón al escuchar su voz, mirar sus ojos, tocar sus manos, abrazar su cuerpo.. Sentimientos encontrados aflorarón, el no querer dar su brazo a torcer del todo...El mantener ciertas distancia para no cometer errores, el no entregar el corazón entero para no sufrir...Sentimientos profundos que le hacian desvariar y volver a sentir...Emociones que tiene en su cuerpo, en su mente, y en su alma...Que día a dia siente con mayor intensidad, con más ímpetu, con más claridad...Es cosa de tiempo...el tiempo la ayudará a caminar con calma, a sentir con paciencia, a determinar si es o no amor lo que siente. A cuidar su propio corazón y su alma sana. (...) "Por una mirada daria un mundo... por una caricia daria un cielo...Por un beso....no se que daría por un beso...Si..definitivamente...él es..."
Ella era la mujer ideal, la que siempre busco entre tantas. Una mujer impetuosa, sin malicia, cariñosa, efusiva, impaciente, vital, extremadamente ingenua, pero con una imaginación audaz, con una fe simple y sencilla. Perseguidora de retos, y desafíos, leal, siempre iba directo al grano, y para ella el ahora significaba el ayer. Siempre estaba dispuesta a oír, y a dialogar con su compañero. A conocer y guardar secretos. Ella tenía un talento de pintar el arco iris sobre nubes grises. Para ella cada amanecer era un pacto de esperanza por la vida, por los hijos, el trabajo y el amor.
Tres años después, nace el primer hijo: Leobardo, y posteriormente los siguientes: Mirian, Betty, Ada, Alejandro, y Beltrán Alexander. Esta corporación amorosa transcurrió con altos y bajos como cualquier relación de pareja, pero siempre con el respecto, la comunicación y la confianza entre los dos.



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