martes, 8 de noviembre de 2011

El Saldo de Deudas pendientes….(7B)

El Saldo de Deudas pendientes….(7B)


Invitadas a  la  fiesta
“…La contextura física del varón negro…..y la delicada hexis de la mujer blanca…”

Don Pablo ese día había invitado a sus compadres y amigos de Barcelona, de San Mateo, y Cumana; a la fiestas de Santa Rosa. Aprovechó la fiesta del Pueblo de Santa Rosa de Ocopi, para promover el Santo de la Niña Isabel….el día 17 de Noviembre. Su propósito estaba definido, buscarle pretendiente a su hija.

La casona del Chorro se embelleció y celebró el día de la niña Isabel por lo alto. Músicos de todas las regiones aparecierón. Los invitados especiales habían llegado con sus respectivos hijos, sobrinos, y ahijados. Todos ellos pudieron al fín conocer la Isabel Teresa. La mitad de la Casona la habían convertido en un gran salón de baile, la parte posterior en un festival gastronómico con: terneras, carne asada, sancochos (hervido de gallina, carne y verduras), dulces criollos, ponches, vinos, y aguardiente. El baile comenzó, con un vals. Todas las muchachas salieron al ritmo de los violines de La dama Antañona. Los mozos esperaban anhelada mente su turno para verla de cerca.

Y así, continuó,  toda la noche,  los músicos y la música entonando. La celebración de prolongó por 3 días. Finalmente terminó con una misa de acción de gracias preparada por Doña Teresa en la Iglesia de Santa Rosa de Ocopi.


Después de varios tragos y
conversaciones,  Don Pablo entre  Compadres y amigos…ya sabía quien podría ser su futuro yerno. El hijo de Don Fernando Fernández….Armando. Pero Isabel no estaba interesada en un prometido escogido por su padre, ella había heredado el temple libre y aventurero de su madre.

Don Pablo había aprovechado esta fiesta además, para concertar varios negocios: La compra del Hato de su compadre, Los aguacates, la venta de varios bultos de la Alfarería, varias sillas de montar, aperos, la venta de 12 mulas, y la compra de un padrote mejorar la cría. Todos los acuerdos fueron de palabra, para ese momento, ésta valía más que un documento.

La niña  Isabel 1919
En el Gran salón la música sonaba, todos querían bailar con la niña Isabel quien no se reusaba…y mientras bailaban, ellos aprovechaban para decírle cosas…la piropeaban. El calor estaba intenso que la obligó a cambiarse de traje varias veces.

Pancho, su protector y ángel guardián, estaba atento con las necesidades de la niña. Cada vez que la niña se cambiaba de traje, le preguntaba a él, como se veía ….y el respondía: “ Muy bonito mi niña, como una reina.” De regreso al gran salón. Pancho danzaba en su imaginación con ella, aunque su cuerpo no lo hacia, pero su alma la disfrutaba.

El día Domingo en la tarde, Don Fernando habló con Don Pablo para pedir la mano de la niña Isabel para su hijo Armando. Cuando La niña se enteró de la noticia, quedo sorprendida…por su mente nunca  pasó que su vida sentimental debería ser dispuesta sin su consentimiento. Todo lo que ella había estado siempre en contra en sus escritos y en sus poémas,  le estuviera sucediendo ahora. Ella se indignó tanto con su padre, que no salió más de su aposento por el resto del día fingiendo sentirse mal.

Después de varias semanas, en unos de esos tantos paseos a caballo por el campo en la sabanas de San Rosa de Ocopi, debajo de la sombra de un algarrobo, Isabel le comentó lo sucedido a Pancho, quien se había convertido en su Ángel guardián, su guardador de pensamientos, historias y secretos. Él la oyó detenidamente…..y además, le dijo: “Niña Isabel…Yo también sufro porque no la veré más. No podré salir de paseo a caballo por la sabana, no le recogeré las flores que a usted más le gustan. No la acompañaré a dibujar el paisaje, a contemplar el amanecer, a observar las estrellas en las noches, a interpretar sus hermosos poemas, a verme como tal cual soy… desde sus ojos azules, a darle los primeros auxilio cuando se lastima, a poner mi hombro cuando quiere echar algunas lagrimas….y finalmente… a quererla tanto…. como la quiere éste negro”.

Panchito
Isabel jamás había oído unas palabras tan sinceras y hermosas hasta ese día. Su corazón lo sintió pequeñito, y se le aguaraparon sus hermosos ojos azules. Y ella de imediato se dio cuenta de un detalle: que el estar siempre juntos, los había marcados a  ambos, se les había revelado el alma. Su visión fue más profunda, al sentir desde su corazón ésta desnudez. Y le dijo: “Yo también he aprendido a quererte Panchito”. Y un beso en la  mejilla, cerró ese pacto de amor que venia pendiente de vidas pasadas.

Los días pasarón igual que antes en la Casona el Chorro. Pancho e Isabel realizaban  sus actividades diaria, con más pasión y entusiasmo , sin levantar  sospechas por temor a Don Pablo. La fecha de compromiso de la niña Isabel con Armandito se acercaba. Ella se le reveló a su padre. Conociendo de que una relación con Pacho ante los ojos de su Padre  era inaceptable. En un acto  de  rebeldía,  antes de los preparativos del compromiso formal, tomó la decisión de huir con Pacho con rumbo desconocido. Escritos de la  niña  Isabel:

Viviremos en un castillo
hecho con amores
sostenido por dulzura
protegido con confianza
construido con felicidad
viviremos en nuestro castillo
para no salir jamás.










……La historia continúa….en 8B

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