martes, 31 de mayo de 2011

CAMINO AL PUERTO (4B)

El camino al Puerto.


Una mañana de enero de 1901, parten los arreos rumbo al puerto de Cumaná. Todas las mulas fueron cargadas en la madrugada. La lista de encargos e inventarios de entrega se había revisado. El libro de novedades y de encargos fue entregado al patrón. Pancho guardó esta vez una copia en el baúl de la casona. A las 5:30 AM salió el arreo. La salida era una cosa muy importante para  ellos. Cuando el tiro se   engancha el Mayoral toma el manejo de las riendas en sus manos, el Zagal pronuncia la señal convenida con una lluvia de palos y silbidos…finalmente ponen en movimiento las mulas, burros y caballos. El sol comenzaba asomar sus primeros rayos de luz. Las   paraulatas y el alcaraván despertaban  con  el  cantar  de los gallos.   Los arrieros adelantaban para  ganar  tiempo  y  llegar  temprano a los acampaderos.

Al tercer día, ya pasaban por la hacienda Caripe donde se les unieron las cargas de café y cacao con 4 carretas , 10 mulas y 5 jornaleros. El arreo continuo el rumbo  por  siempre trazado . Tanto los hombres como los animales conocían el camino.

Faltando solo 3 días de jornada para llegar al puerto, Don Pablo se sintió mal….y se adelantó a caballo para ver al Boticario y  buscar algo para aliviar el dolor. Pero su malestar no era de boticario…había contraído una infección estomacal y  debió ser hospitalizado con  las hermanas de Caridad para su atención y tratamiento. El Dr. Acosta Ortiz lo diagnosticó. Los primeros 5 días fueron cruciales, había que hidratarlo y adminístrale el tratamiento. Él  siempre estuvo al cuidado de una hermana diferente por los primeros 5 días.

Al séptimo día apareció por la sala de enfermos una novicia de cerca de 26 años de edad, de ojos azules, de una carita de porcelana, no le pudo ver la cabellera porque lo tenia tapado por el habito. Muy cariñosa, amable, con un acento Español (Gallego), de mediana estatura. Durante los próximos 10 días siguientes de tratamiento se hicieron buenos amigos: paciente –enfermera…Hablaron de muchos temas: acerca de Dios, de la situación política y económica de Venezuela, de España…de sus padres en Cambre,  La Coruña..y …su propósito como misionera en Cumaná.

A medida que se le acercaba la partida, Don Pablo deseaba no mejorarse para que le dieran de alta. Su estancia en el Hospital se prolongó hasta por 30 días. Y le tocó hacerle una buena donación a la madre superiora para mejoras del Hospital.

Una mañana, por un instante, antes de la  revista  medica,  Pablo y  Sor Teresita se miraron directamente a los ojos, y  por primera vez sintió algo extraño que no había sentido antes. Ella bajó  la mirada, y sintió vergüenza y pena. Pablo la tomó de las manos y le dijo: “Sor Teresita…yo estoy seguro que la amo profundamente…también estoy consciente de mi gran rival…pero estoy dispuesto a compartir su corazón con él.” Ella salió del recinto a la carrera y desapareció por el pasillo sin despedirse de él.

Pasaron los días, y semanas….y cada vez que Pablo podía, le enviaba mensajes…regalos especiales, y así duraron casi un año desde su primer encuentro.


Sor Teresa muy pronto se dio cuenta que su corazón flotaba entre dos amores. Y un día bajo confesión hablo con el obispo. Quien le manifestó lo siguiente: “Hija , no solamente pueden ser santos los que se entregan bajo el celibato; también nuestro Señor quiere siervos laicos que salgan de la familia en santo matrimonio.”


Y quince días después de esta confesión, en la pequeña capilla del convento…se celebró el santo matrimonio entre: Teresa Antonia Saavedra del Castillo y Pedro Pablo Trías. Ella continuó prestando servicio como voluntaria a ambos. Pablo le tocó que comprarle una casa cerca de la congregación, en Cumaná y reorganizar su tiempo de trabajo entre Santa rosa de Ocopi y Cumaná.



..la  historia  continua...5B

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